Realismo

El Realismo domina la segunda mitad del siglo XIX. Tras la exaltación romántica, los escritores vuelven los ojos al mundo tal como es: la literatura se convierte en observación atenta y veraz de la sociedad —sus clases, sus costumbres, sus conflictos— en una época de auge de la burguesía, industrialización y confianza en la ciencia.
La novela se erige en el gran espejo de la vida moderna. España vive una edad de oro narrativa con Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín» —autor de La Regenta— y Emilia Pardo Bazán, que trajo al país las audacias del naturalismo.
De ese mismo impulso de observar el presente y, a la vez, imaginar el porvenir, surgen también las primeras aventuras de anticipación científica, como El anacronópete de Enrique Gaspar, pionero olvidado de la ciencia ficción.
Leer a los realistas es entender de dónde venimos: una época que, al retratar fielmente su mundo, sentó las bases de la mirada literaria contemporánea.