Charles Dickens

Retrato de Charles Dickens

Charles Dickens (Portsmouth, 1812 – Gad’s Hill, 1870) fue el gran novelista de la Inglaterra victoriana y uno de los nombres capitales del realismo europeo del siglo XIX, a la altura de Balzac en Francia o de Galdós y Clarín en España. Su infancia marcó toda su obra: en 1824, cuando tenía doce años, su padre fue encarcelado por deudas y el niño tuvo que emplearse en una fábrica de betunes de Londres. Aquella experiencia de trabajo infantil, humillación y pobreza le dio de primera mano el conocimiento de las clases más humildes que después convertiría en materia literaria. Se formó después como taquígrafo y cronista parlamentario, oficio del que sacó el oído para el habla popular y la mirada satírica sobre las instituciones.

Su carrera de novelista arrancó en 1836 con Los papeles póstumos del Club Pickwick, publicada por entregas mensuales cuando el autor tenía solo veinticuatro años; el éxito fue tan arrollador que fijó para el resto del siglo el modelo del folletín por entregas. A partir de ahí encadenó una obra inmensa: Oliver Twist, Nicholas Nickleby, David Copperfield, Casa desolada, Tiempos difíciles, Historia de dos ciudades y Grandes esperanzas, además del relato navideño Canción de Navidad (1843), que se convirtió en un clásico inmediato. En todas ellas combinó el humor, la caricatura y el sentimentalismo con una denuncia constante de la pobreza, la explotación infantil y la burocracia judicial de su tiempo.

Su relación con las letras españolas es más estrecha de lo que suele recordarse: fue Benito Pérez Galdós quien, con veinticuatro años —la misma edad que tenía Dickens al empezar el Pickwick—, tradujo la novela al castellano y la publicó por entregas en el diario La Nación entre marzo y julio de 1868, poco antes de escribir La fontana de oro. Dickens murió de un derrame cerebral el 9 de junio de 1870 dejando inacabada El misterio de Edwin Drood, y fue enterrado en el Rincón de los Poetas de la abadía de Westminster.


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