- Autor: Tirso de Molina
- Año de publicación: 1635 (escrito hacia 1613)
- Género: Auto sacramental
- Duración del audio: 1:12:38
Sinopsis
Auto sacramental que traslada la parábola evangélica del Buen Pastor a un colmenar. El Colmenero, figura de Cristo, cuida de sus abejas en una colmena que representa a la Iglesia. Una de ellas, la Abeja, es el alma humana: seducida por las promesas del Mundo y del Oso, encarnación del demonio que roba la miel, abandona el colmenar y se pierde en el pecado. Arrepentida y maltrecha, regresa al final buscando el perdón, y el Colmenero la recibe y la restituye a la colmena, en una celebración que desemboca en la Eucaristía. Toda la acción avanza mediante una alegoría continuada en la que cada elemento del oficio apícola —la miel, la cera, el enjambre, el zángano— tiene su correspondencia espiritual.
Contexto y curiosidades
Los autos sacramentales eran piezas alegóricas de un solo acto escritas para representarse en la calle durante la festividad del Corpus Christi, y constituyen uno de los géneros más característicos del Siglo de Oro. El colmenero divino es el más conocido de los que escribió Tirso de Molina y suele fecharse en los primeros años del siglo XVII, aunque no se imprimió hasta 1635, en la miscelánea Deleitar aprovechando. La crítica ha señalado que Tirso parte de un planteamiento que Lope de Vega había ensayado en El pastor lobo, y que incorpora material de la lírica tradicional castellana, con la canción del pastorcillo entre sus ecos más reconocibles. El acierto de la pieza está en el cambio de metáfora: sustituir el rebaño por la colmena permite una imaginería mucho más densa, en la que la dulzura de la miel y el trabajo colectivo del enjambre sirven para hablar de la gracia y de la comunidad de los fieles. La imagen del oso como figura del demonio se apoya en pasajes bíblicos, en especial de los Proverbios.
Personajes
- El Colmenero: figura alegórica de Cristo, dueño y guardián del colmenar, que sale en busca de la abeja perdida y la perdona a su regreso.
- La Abeja: el alma humana, protagonista de la caída y del arrepentimiento; su fuga y su vuelta articulan toda la obra.
- El Oso: el demonio, ladrón de la miel, que tienta a la abeja y trata de asaltar la colmena.
- El Mundo: personificación de las seducciones terrenas que apartan a la abeja del colmenar.
- El Zángano: el cuerpo y sus apetitos, contrapunto cómico y perezoso frente al trabajo de las abejas.



