Pedro Calderón de la Barca

Retrato de Pedro Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600 – Madrid, 1681) es, junto a Lope de Vega, el gran dramaturgo del Siglo de Oro español y el último gran nombre del teatro barroco europeo. Formado con los jesuitas y en las universidades de Alcalá y Salamanca, combinó desde joven la carrera de las armas con la literatura: sirvió como soldado en la campaña de Cataluña antes de convertirse en dramaturgo oficial de la corte de Felipe IV, para la que escribió espectáculos palaciegos con música y tramoya en el Buen Retiro.

Su teatro, de una arquitectura intelectual y simbólica muy superior a la de sus contemporáneos, profundiza obsesivamente en los grandes dilemas barrocos: el libre albedrío frente al destino, la ilusión frente a la realidad, el honor y la culpa. Donde Lope improvisaba con genio y facilidad, Calderón construye: depura la fórmula de la comedia nueva, reduce personajes, concentra la acción y carga cada símbolo de sentido.

Esa reflexión alcanza su cima en La vida es sueño (1635), la obra más traducida y representada del teatro español, donde el príncipe Segismundo, encerrado desde su nacimiento por temor a una profecía, debe aprender a distinguir el sueño de la vigilia y la ilusión del poder de la virtud verdadera. En un registro muy distinto, El alcalde de Zalamea lleva al drama de honor a un labrador rico que se atreve a juzgar y ejecutar a un capitán del ejército del rey, en una de las defensas más rotundas de la dignidad del hombre común que dio el teatro del XVII.

Cultivó también con maestría el auto sacramental —género alegórico religioso del que fue el máximo exponente, con obras como El gran teatro del mundo— y la comedia de capa y espada. Se ordenó sacerdote en 1651 y fue capellán de honor del rey, sin dejar por ello de escribir para los corrales y para palacio hasta el final. Su obra cierra simbólicamente el Siglo de Oro español y marca el tránsito hacia un teatro cada vez más ceremonial y cortesano.


Obras en el canal