Tirso de Molina

Tirso de Molina es el seudónimo literario de fray Gabriel Téllez (Madrid, hacia 1579 – Almazán, Soria, 1648), fraile de la Orden de la Merced y uno de los tres grandes dramaturgos del Siglo de Oro español junto a Lope de Vega y Calderón de la Barca. Profesó en el convento mercedario de Guadalajara en 1601 y compaginó toda su vida el hábito con la escritura teatral, una doble condición que le acarreó problemas: en 1625 la Junta de Reformación de Felipe IV le reprendió por escribir comedias profanas y recomendó apartarlo a un convento alejado de la corte. Entre 1616 y 1618 viajó a Santo Domingo como enviado de su orden, y en sus últimos años ejerció de cronista oficial de la Merced, para la que redactó una monumental Historia general de la Orden.
Discípulo declarado de Lope, Tirso llevó la comedia nueva a un terreno propio: el análisis psicológico, y muy en particular el de sus protagonistas femeninas, mujeres ingeniosas que toman la iniciativa y gobiernan el enredo, como la doña Juana de Don Gil de las calzas verdes o la reina María de Molina de La prudencia en la mujer. A él se atribuye El burlador de Sevilla y convidado de piedra, la obra que dio al mundo la figura de don Juan, y también El condenado por desconfiado, drama teológico sobre la predestinación y la gracia. Su comedia palatina El vergonzoso en palacio apareció dentro de la miscelánea Cigarrales de Toledo.
La vertiente religiosa de su teatro cristalizó en los autos sacramentales, piezas alegóricas de un solo acto escritas para la festividad del Corpus Christi. El colmenero divino, compuesto en los primeros años del siglo XVII y recogido después en Deleitar aprovechando (1635), es el más celebrado de todos: traslada la parábola evangélica del Buen Pastor a un colmenar, con Cristo como colmenero y el alma humana como abeja. Tirso murió en el convento de Almazán en 1648 y dejó una obra de la que se conservan unas ochenta comedias de las más de trescientas que, según él mismo afirmó, llegó a escribir.

