Álvar Núñez Cabeza de Vaca

Álvar Núñez Cabeza de Vaca (Jerez de la Frontera, hacia 1490 — Sevilla, hacia 1559) fue explorador, gobernador y cronista, y la suya es una de las voces más singulares de la prosa española del siglo XVI. Nieto de Pedro de Vera, conquistador de Gran Canaria, se embarcó en 1527 como tesorero y alguacil mayor de la expedición que Pánfilo de Narváez llevó a la Florida. De los cientos de hombres que partieron de Sanlúcar sobrevivieron cuatro.
Lo que vino después ocupa las páginas de Naufragios: ocho años de travesía a pie por el interior del actual sur de Estados Unidos y el norte de México, en compañía de Andrés Dorantes, Alonso del Castillo y el esclavo africano Estevanico. Cautivo unas veces y curandero o mercader otras, Cabeza de Vaca convivió con docenas de pueblos indígenas y dejó de ellos un testimonio etnográfico de primer orden. Su relato, publicado en Zamora en 1542 y reeditado en Valladolid en 1555, es una crónica escrita en primera persona, sobria y despojada de la grandilocuencia habitual en la literatura de conquista: no cuenta una victoria militar, sino una supervivencia.
Nombrado adelantado y gobernador del Río de la Plata en 1540, gobernó Asunción entre 1542 y 1544 y trató de aplicar allí un trato más moderado hacia los indígenas, lo que le enfrentó a los colonos. Depuesto por una sublevación, regresó a España encadenado y fue procesado por el Consejo de Indias. De aquella etapa salieron los Comentarios, redactados por su secretario Pero Hernández, que se publicaron junto a los Naufragios en la edición de 1555. Murió en Sevilla sin haber recuperado del todo su posición, dejando un libro que hoy se lee como la primera gran narración europea del interior de Norteamérica.

