Modernismo

El Modernismo, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, supuso una auténtica revolución de la forma y la belleza. Nacido en Hispanoamérica y liderado por el nicaragüense Rubén Darío —autor de Azul… y Prosas profanas—, buscó renovar por completo el lenguaje poético frente al prosaísmo anterior.
Bebió del simbolismo y el parnasianismo franceses, y persiguió la musicalidad del verso, el color, el exotismo y la sugerencia, bajo el lema del «arte por el arte»: una literatura de cisnes, jardines y palabras preciosas, pero también de honda insatisfacción.
En España se entrelazó con la Generación del 98 y dio voces tan distintas como la depurada lírica de Juan Ramón Jiménez, el primer Antonio Machado o el genial esperpento de Valle-Inclán, que llevó la renovación modernista hasta la deformación crítica de la realidad.
Leer a los modernistas es disfrutar del idioma llevado al límite de su belleza y de su asombrosa capacidad para soñar y para criticar.