Generación del 98
La Generación del 98 agrupa a los escritores que llegaron a la madurez con el desastre colonial de 1898, cuando España perdió Cuba, Puerto Rico y Filipinas y se abrió una crisis de conciencia nacional sin precedentes. Frente al brillo esteticista del Modernismo, estos autores —Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Antonio Machado y Ramón María del Valle-Inclán— eligieron una prosa sobria y una pregunta incómoda: qué es España y qué ha sido de ella. De ahí su gusto por el paisaje castellano, por los pueblos detenidos en el tiempo y por los personajes que se enfrentan a solas al problema de la fe, la muerte o el sentido de la vida. En San Manuel Bueno, mártir, Unamuno lleva esa angustia al extremo con un párroco que sostiene la fe de todo un pueblo sin tenerla él mismo. Valle-Inclán, por su parte, acabó desembocando en el esperpento de Luces de Bohemia, donde España aparece deformada como en un espejo cóncavo. Es la época en que la literatura española deja de contar historias para interrogarse a sí misma.


